Para alcanzar el acabado prefecto, sin tener que efectuar repeticiones y con el uso adecuado de materiales sin tener que utilizar más allá del necesario es fundamental que cada etapa del proceso de repintado se efectúe con la máxima atención con el fin de evitar defectos en la pintura. Los defectos de la pintura pueden ser ya visibles a lo largo del proceso de pintado, pero no es hasta al final de éste cuando puede evaluarse su verdadero alcance. Uno de los defectos que podemos encontrar en la pintura tras un trabajo de repintado en el taller es la pérdida de brillo, este defecto se debe a irregularidades microscópicas en la superficie como consecuencia de la aplicación del acabado sobre aparejos no completamente secos, los cuales “absorben” la pintura con la consiguiente merma de brillo. Para evitar que aparezca en nuestro trabajo de repintado una pérdida de brillo, las pinturas de acabado deben aplicarse sobre aparejos bien secos, procediendo posteriormente al secado de la pintura dentro de la cabina a 60 grados, sobre todo si la temperatura ambiente es muy baja.

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