Las condiciones meteorológicas y los agentes externos van degradando la capa superficial de la pintura en la carrocería, lo que provoca microarañazos y la pérdida del aspecto original de la pintura, además, estas irregularidades producen la pérdida del brillo original. Una alternativa económica, para quitar estas imperfecciones es el pulido, con el que se logra recuperar el aspecto original de la pintura. Para efectuar un correcto pulido en el taller, lo primero que debes tener en cuenta es la limpieza. Así, para pulir, hay que partir de una superficie limpia y seca. Si no, la suciedad podría causar más daños en el revestimiento de pintura. En esta fase deberemos usar champú, manopla o bayetas de microfibras y agua.
Una vez tengamos bien limpia la carrocería, procederemos al lijado, preciso para eliminar defectos y algunos daños, como arañazos superficiales presentes en la pintura. Antes, la pintura debe estar totalmente endurecida. Para eliminar, por ejemplo, descolgados o motas de suciedad, antes del lijado, se puede emplear un rascador o cuchilla de corte especial para rebajar la mayor cantidad posible del defecto, con cuidado de no causar más daño.

Puede leer más información en el enlace:

https://www.elblogdelpintor.com/es/procesos/procesos/pulido-y-abrillantado-de-la-carroceria-perfectos-en-el-taller