El cambio normativo que modifica el límite de velocidad en las vías secundarias de 100 km/h a 90 km/h ya ha entrado en vigor. Con esta medida, la Dirección General de Tráfico (DGT) pretende reducir el número de víctimas mortales «entre un 10 y un 16%». Otro de los objetivos que se persiguen con esta reducción de 10 kilómetros por hora en vías secundarias es garantizar una «mayor homogeneidad del flujo de tráfico», a menos velocidad, más atención a lo que sucede en la carretera. Aunque también hay puntos negativos como por ejemplo el coste económico del cambio de las señales, el tiempo del trayecto aumenta, tampoco soluciona la falta de convivencia con los ciclistas.

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